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Esta semana oía una entrevista en la radio en la que el tema era la autorización para trabajar a los menores, hablaban de los controles que deben haber, que por ejemplo no podría haber un joven de catorce años subido a un andamio en una obra. Este tema se pone arriba de la mesa por el supuesto faltante de veinticinco mil operarios o más, entre ellos para la industria de la construcción. Ahora que estamos en valores históricos de desocupación, por debajo del 6%, lo único verdadero detrás de todo esto es el faltante de políticas de Estado para hacer trabajar a un sector cada vez más importante en la sociedad. No tenemos fuerza de trabajo disponible dicen, hay que repatriar a los uruguayos que se fueron producto de la crisis del 2002, hay que traer inmigrantes ecuatorianos, etcétera, esas son las mega estrategias, mientras tanto no hacemos lo que debemos, dejar de jugar a esta seudodemocracia. Necesitamos una fuerza de trabajo de más de veinticinco mil personas. Miremos alrededor, la tenemos. ¿Cómo? Con una ley urgente que prohíba los cuidacoches, los limpiavidrios, los hurgadores fuera de un sistema controlado. Diez mil carros recorren la ciudad, hay tantos limpiavidrios como semáforos tiene la ciudad y hay tantos cuidacoches como manzanas tiene la ciudad y en algunos barrios tantos como tantas cuadras tenga este. La construcción paga entre 16.000 y 24.000 pesos uruguayos por mes, más un 74% de aportes, más beneficios de todos colores y especies. Sin embargo nada de esto es atractivo para arrancar para las ocho horas, pues bien, si no querés laburar hay que obligarte, nada de beneficios, el mensaje debe ser muy claro, «andá a laburar, hermano». Claro que esto es muy difícil escuchando una entrevista realizada a nuestro presidente, «Lección sobre la libertad»(1) [ver nota aparte]. El camino más fácil lo tomaron, parece ser: sigamos explotando a los viejos, aquellos que tienen en su ADN la cultura de trabajo, que aportaron toda su vida, aprovechemos que les seguimos pagando tres pesos, entre ellos algunos totalmente de izquierda a quienes entrevistaba hace pocos días y me decían «lloramos de alegría cuando Tabaré Vázquez asumió como presidente, ahora lloramos de tristeza porque no sabemos cómo llegar a fin de mes»(2). Por eso cambian las reglas de juego para permitirles literalmente morir trabajando. El otro camino es habilitemos a los gurises a laburar, y yo le pregunto a las mentes brillantes que están detrás de esto cuántos de ellos mandarían a laburar a sus hijos a la construcción. ¿Esto es lo que quieren para sus gurises? ¿Acaso la justicia social de la que tanto se ha hablado incluía no respetar los derechos de los niños? ¿Dónde quedó pelear para poder darles su sustento y educación? De la misma manera que debemos respetar que nuestros viejos culminen en paz su vida, debemos velar por que los niños crezcan como niños, en un entorno seguro, generándoles espacios públicos, plazas de deportes; sus tiempos de mayores responsabilidades ya llegarán. Creo hablar con total propiedad, comencé a trabajar a los trece años, hasta la fecha es lo que he conocido. Sé lo que es cargar cajones de verdura, recuerdo algunos bultos que transportaba en una tienda, literalmente éramos burros de carga, aún recuerdo todo aquel peso. Sin duda hay que estimular los hábitos de trabajo en los gurises, mostrarles el camino, la familia debe velar por ello, pero también es cierto que en nuestra sociedad la familia está bastante desarticulada y no representa contención, lo que se agrava con la existencia de tanto vago en la calle, porque el gran problema para los adolescentes son las malas juntas. Pensemos siempre qué es lo que queremos para nuestros propios hijos y actuemos en consecuencia. (1) http://www.youtube.com/watch?v=whFm75ORPbE. Ver nota aparte. «Lección sobre la libertad» Fragmento de una entrevista realizada al entonces ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca José Mujica por la cadena argentina TN. Periodista: «Usted vive austeramente, ¿cómo se hace para pasar esa austeridad en la vida privada a la función pública a un gobierno y que eso se refleje?». José Mujica: «La austeridad no es austeridad en el caso nuestro. Es lucha por la libertad. Los que pierden la libertad son los que se dejan enganchar por la sociedad consumista. Porque cuando usted compra algo no lo compra con plata, lo compra con el tiempo de su vida que tuvo que gastar pa tener esa plata. Se es libre cuando uno tiene tiempo libre pa hacer con su vida lo que se le canta, que es a cada cual su motivación. Pa uno puede ser pescar, pa otro jugar al fútbol, pa otro estar durmiendo abajo de un árbol. Pero hay que tener tiempo libre disponible de uno. Cuando usted tiene que salir a pelear la chaucha pa los gastos materiales que tiene que cumplir ya no es un hombre libre o una mujer libre. Es un hombre o una mujer sometido a la ley de la necesidad. Nosotros la tenemos muy claro, entonces no somos austeros porque tenemos mentalidad de cartujo. No, no, somos austeros pa tener la mayor cantidad de tiempo posible pa dedicárselo a las cosas que nos motivan, que es una cosa distinta». |
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